jueves, 4 de julio de 2013

Un misterioso bosque.


Cuenta la corta historia de una chica joven, que un día se despertó en un bosque. ¿Aquel lugar sería producto de su imaginación?                                                                                    ____________________________________________________________ 

En ese momento abrí mis ojos, parecía estar en un bosque, pero no estaba segura, ya que había demasiada luz del sol. Allí veía muchos colores como el naranja, verde, amarillo, marrón y rojo, pero todos los colores muy vivos, así que todo eso podía ser producto de mi imaginación, ya que no suele ser lo normal en un bosque común.
Me fui levantando del suelo poco a poco como pude, y al estar completamente de pie me froté los ojos, quería asegurarme de que aquello era real.
Se oía el cantar de los pájaros juntándose con el sonido de truenos, a pesar de que el día seguía tan iluminado como un bonito mediodía de verano. Probablemente fuesen las 12:45.
Comencé a caminar lentamente, lo que hizo que también se oyesen mis pisadas, ya que aún permanecían las hojas que el otoño había tirado al suelo. Por eso pensé que podría estar en algún sitio donde no hubiese mucho viento, ya que las hojas permanecían ahí.
En un momento dejé de caminar, oía más pisadas a parte de las mías, cosa que me asustó.   Me fui agachando tras el árbol que tenía al lado. Las pisadas ya no eran lo suficientemente audibles para mis oídos, algo oía, pero no lo suficiente como para deducir que ese algo o alguien seguía aún ahí.
Pero de repente, vi algo corriendo a una gran velocidad a mi lado. Me giré lentamente y levanté la cabeza. Estaba allí. Aquello que había oído caminar y visto correr rápidamente estaba delante de mí y me estaba mirando. Era una persona que iba vestida con una toga azul oscura, casi negra y con capucha, no podía ver su rostro porque un trapo me lo impedía, pero por su altura y su forma podía deducir que era un hombre.
Se agachó a mi altura, parecía que me iba a decir algo, pero cada vez los colores eran menos distinguibles, y sus palabras menos audibles. Dejé de oír y ver del todo, y permanecí así unos segundos.
De repente abrí los ojos sobresaltada, ésta vez en mi habitación. Todo había sido un simple sueño. Quería saber lo que me iba a decir aquel hombre, pero me tendría que quedar con la intriga hasta poder averiguarlo por mi misma…

No hay comentarios:

Publicar un comentario