Éste relato trata de una noche de luna llena en la que los recuerdos invadirán a una joven enamorada que nunca se olvidará de esa persona especial. ____________________________________________________________
Aquel día la noche cayó más
temprano de lo normal para esas fechas. Había una bonita e iluminada luna llena
en medio del cielo, y se oía algún que otro sonido de los pájaros volando.
Yo, cansada de mirar por la
ventana, fui al piso de abajo. Nadie de la familia estaba allí, cosa que se
podía deducir porque no se oía nada, ni siquiera el sonido de mis pisadas, que
aunque estuviese descalza no tenía sentido que no se oyesen, ya que era un
suelo de madera bastante viejo y chirriante.
Abrí la puerta principal,
que parecía que estaba ideada para noches como ésta; con el cielo totalmente
despejado y luna llena, ya que la puerta daba al lugar exacto donde se situaba
la luna en aquel momento. Allí me encontré con un paquete que probablemente
fuese el cartero quién lo hubiese llevado hasta allí.
Miré lado a lado, intrigada
por el contenido de aquel paquete envuelto en un lazo. Al cogerlo, cerré
la puerta rápidamente y fui corriendo
hacia mi cuarto, donde ya por fin abrí el paquete poco a poco, tratando de no
romper el papel en el que estaba envuelto ni que se estropee el bonito lazo.
Al abrirlo me encontré con
una sorpresa, lo único que había dentro era un papel acompañado de una rosa. En
el papel ponía ‘’Aún te recuerdo’’, tres palabras que de una forma u otra
habían logrado dibujar una sonrisa en mi cara tras soltar un largo suspiro por todos aquellos recuerdos del pasado. Aquella nota la había escrito
alguien que siempre permaneció y permanecerá en mi corazón. Cogí la rosa y la
puse en un frasquito con agua, ya que sabía que así viviría más tiempo, al
igual que el amor que siento por aquella persona.
Miré la luna llena por última vez antes de irme a dormir, sabía que él estaría haciendo lo mismo.
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