jueves, 4 de julio de 2013

Suspiro de un recuerdo.

Éste relato trata de una noche de luna llena en la que los recuerdos invadirán a una joven enamorada que nunca se olvidará de esa persona especial.                                                          ____________________________________________________________ 

Aquel día la noche cayó más temprano de lo normal para esas fechas. Había una bonita e iluminada luna llena en medio del cielo, y se oía algún que otro sonido de los pájaros volando.
Yo, cansada de mirar por la ventana, fui al piso de abajo. Nadie de la familia estaba allí, cosa que se podía deducir porque no se oía nada, ni siquiera el sonido de mis pisadas, que aunque estuviese descalza no tenía sentido que no se oyesen, ya que era un suelo de madera bastante viejo y chirriante.
Abrí la puerta principal, que parecía que estaba ideada para noches como ésta; con el cielo totalmente despejado y luna llena, ya que la puerta daba al lugar exacto donde se situaba la luna en aquel momento. Allí me encontré con un paquete que probablemente fuese el cartero quién lo hubiese llevado hasta allí.
Miré lado a lado, intrigada por el contenido de aquel paquete envuelto en un lazo. Al cogerlo, cerré la  puerta rápidamente y fui corriendo hacia mi cuarto, donde ya por fin abrí el paquete poco a poco, tratando de no romper el papel en el que estaba envuelto ni que se estropee el bonito lazo.
Al abrirlo me encontré con una sorpresa, lo único que había dentro era un papel acompañado de una rosa. En el papel ponía ‘’Aún te recuerdo’’, tres palabras que de una forma u otra habían logrado dibujar una sonrisa en mi cara tras soltar un largo suspiro por todos aquellos recuerdos del pasado. Aquella nota la había escrito alguien que siempre permaneció y permanecerá en mi corazón. Cogí la rosa y la puse en un frasquito con agua, ya que sabía que así viviría más tiempo, al igual que el amor que siento por aquella persona. 
Miré la luna llena por última vez antes de irme a dormir, sabía que él estaría haciendo lo mismo.

Pequeña promesa.

Un hombre navega durante años para cumplir la promesa que le hizo a su mujer, una promesa que ya no podrá cumplir.                                                                                           ____________________________________________________________                                                        

Ahí estaba el barco, después de un largo viaje había llegado a la desembocadura del río Nilo, y por fin, había llegado al Mar Mediterráneo.Pasar por el delta no había sido fácil.
El mar parecía tranquilo, pero aún así había algunas fuertes olas que se rompían al chocar con el rocoso acantilado.
A lo lejos se podía distinguir algunas siluetas de varias personas, de desconocidos, parecía que estaban mirando al mar, más calmado que anteriormente, pero una de aquellas personas tenía algo en las manos, estaba como apuntando con expresión de maldad a alguien del barco, al capitán, aunque nadie sabía con que le apuntaba.
Pasaron unos lentos e interminables segundos, hasta que se oyó un gran estruendo, un disparo, la bala ya había llegado al capitán, que sin más se cayó al suelo del barco, y después de eso, recuerdo que sólo había silencio, nadie hablaba, incluso las gaviotas habían desaparecido de esa zona, sólo se oía aquel sonido de fondo, las olas.
El capitán estaba en el suelo, junto a las cartas de y para su esposa, llenas de promesas, él iba a conseguir el espejo de oro para su mujer, que llena de ilusión esperó durante cinco años la llegada del capitán, su marido. Después de enterarse, ella acabó con su vida, ya que su marido era lo más importante que tenía.

Un misterioso bosque.


Cuenta la corta historia de una chica joven, que un día se despertó en un bosque. ¿Aquel lugar sería producto de su imaginación?                                                                                    ____________________________________________________________ 

En ese momento abrí mis ojos, parecía estar en un bosque, pero no estaba segura, ya que había demasiada luz del sol. Allí veía muchos colores como el naranja, verde, amarillo, marrón y rojo, pero todos los colores muy vivos, así que todo eso podía ser producto de mi imaginación, ya que no suele ser lo normal en un bosque común.
Me fui levantando del suelo poco a poco como pude, y al estar completamente de pie me froté los ojos, quería asegurarme de que aquello era real.
Se oía el cantar de los pájaros juntándose con el sonido de truenos, a pesar de que el día seguía tan iluminado como un bonito mediodía de verano. Probablemente fuesen las 12:45.
Comencé a caminar lentamente, lo que hizo que también se oyesen mis pisadas, ya que aún permanecían las hojas que el otoño había tirado al suelo. Por eso pensé que podría estar en algún sitio donde no hubiese mucho viento, ya que las hojas permanecían ahí.
En un momento dejé de caminar, oía más pisadas a parte de las mías, cosa que me asustó.   Me fui agachando tras el árbol que tenía al lado. Las pisadas ya no eran lo suficientemente audibles para mis oídos, algo oía, pero no lo suficiente como para deducir que ese algo o alguien seguía aún ahí.
Pero de repente, vi algo corriendo a una gran velocidad a mi lado. Me giré lentamente y levanté la cabeza. Estaba allí. Aquello que había oído caminar y visto correr rápidamente estaba delante de mí y me estaba mirando. Era una persona que iba vestida con una toga azul oscura, casi negra y con capucha, no podía ver su rostro porque un trapo me lo impedía, pero por su altura y su forma podía deducir que era un hombre.
Se agachó a mi altura, parecía que me iba a decir algo, pero cada vez los colores eran menos distinguibles, y sus palabras menos audibles. Dejé de oír y ver del todo, y permanecí así unos segundos.
De repente abrí los ojos sobresaltada, ésta vez en mi habitación. Todo había sido un simple sueño. Quería saber lo que me iba a decir aquel hombre, pero me tendría que quedar con la intriga hasta poder averiguarlo por mi misma…